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BITÁCORAS |
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RASTAZO
El clima de Bogotá cambió durante 6 horas, el calor se fue apoderando de los cuerpos, una imágen de Kingston, Jamaica cruzó por mi mente, los colores, las luces, la gente bailando suavemente, el sonido embriagador, el olor inconfundible de las nubes . El Reggae es casi sinónimo de Jamaica, (Xamaica "tierra de los manantiales,"), heredero de la música Africana. Paradójicamente la música de la resistencia jamaiquina nació en un recodo estadounidense en la época de los 50 cuando debido a la cercanía existente entre las islas caribeñas y el sur de los Estados Unidos, se propició una migración de los incipientes e inestables estados isleños hacia E.U. Tan íntima como la religión rastafari lo es para los jamaiquinos, las letras y los movimientos delatan un sentido de la música que desborda la estéticas del sonido Caribe. Es un canto espiritual, un canto a la esperanza y a la vez, un arma de combate contra la opresión de " Babilonia ", es decir, contra los excesos del poder blanco. La religión rastafari tiene en África la paz, la dignidad, la expresión personal y la libertad, por eso la abrazan desde sus costumbres, desde la lucha constante contra el olvido de quienes son y como se ha dibujado sus pasos sobre la arena Caribe. Los colores de la bandera de Ethiopia. Pocos de los asistentes saben del significado de los colores usados durante el evento. Aunque una buena proporción del público los usara en su ropa. De hecho el rojo, el oro y el verde emblema principal del Rastafarianismo, son también los colores de la bandera del movimiento Garveista. Aluden a la historia escrita con sangre africana, el oro-amarillo, igual que en nuestra bandera habla de la riqueza de la madre tierra, el verde recuerda el verdor Etiope, las amplias sabanas, y el negro recuerda la piel del pueblo africano que habitó la isla cuando los Arawac habían desaparecido casi en su totalidad, debido a los excesos colonialistas. Tan emblemática como la bandera es la imagen de Bob Marley, sus dreat look (largas rastas), sus ojos oscuros, y su infaltable cigarrillo encendido. Bob estuvo presente en camisetas, cinturones, afiches, y las letras de muchas de las canciones interpretadas, en palabras de Miltón Perea, técnico del escenario “ Marley es Jamaica, pero más aún es África misma” . El eco de su mítica voz inundó el escenario “ Yeah, we're jamming, jamming, I wanna jam it with you, We're jamming, jamming, I'm jammed, I hope you're jamming too”. De los grupos invitados sólo existe un agotamiento en las palabras. Se agotan para describir el calor sofocante en el que nos sumergimos los que estábamos frente a la tarima, se agotan para hablar del olor a nubes verdes, rosadas, púrpuras, amarillas, rojas, naranjas, y violetas y de sueños que comienzan en la mitad de la nada y se desvanecen en el humo gris de un cigarrillo sin filtro. Se agota la palabra en las caderas ondulantes de Helena, quien parecía bailar sobre el mar con su vestido blanco lleno de aire y de viento. Sin duda alguna las palabras se agotan en la risa de mi sobrina obteniendo el autógrafo de sus cantantes favoritos, esa risa no podría ser contenida en ninguna combinación de vocales y consonantes, No habría palabras que describieran la sensualidad de los vocalistas de Vía Rustíca los ojos claros de Alexandra Gómez, artista de la Universidad Nacional, o la sonrisa amable y despreocupada de Lorena Peña Echeverry. No hay palabras que hagan posible hablar del los rincones de la Media Torta llenos de sonidos distantes, de esa maquina de hacer ruidos inciertos y pesados como las nubes grises sobre el escenario, la magia de saber que en mil rincones del planeta a través de la transmisión vía interternet, otras y otros, como describir la extrema suavidad de las manos de DJ Klandestina , la amabilidad de las agrupaciones Batracios, Rasbarule, Express, y Alerta , la presencia escénica de la cantante de Prince Rammy, el sonido de la música espiritual. Gracias mil a Rasbarule, Helena, Alexandra Gómez, artista de la U nacional, y Lorena Peña Echeverry, sus manos también escribieron estas páginas.
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